Hoy vamos a hablaros de dos conceptos muy concretos: el autocuidado y la autoestima. La autoestima es la imagen mental o valoración que tenemos de nosotros mismos, de nuestro autoconcepto, que se acompaña de sentimientos de valía personal y autoaceptación. Por otra parte, el autocuidado es cuidarse a un mismo, preguntándose qué necesita y respondiendo honestamente. Se trata de identificar y tomar mejores decisiones sobre necesidades físicas, emocionales, mentales, espirituales… y para eso hay que comenzar con el reconocimiento de la responsabilidad que tenemos en nuestro bienestar y saber qué acciones podemos realizar para sentirnos bien y gozar de una mejor salud física y mental.
Así pues, vemos que el autocuidado y la autoestima están directamente relacionados. Y entendemos como autocuidado lo que cada persona necesite en ese momento: desde un masaje, hasta una limpieza de cara, un paseo por la playa, irse a dormir antes, leer un poco…
Una manera de fortalecer nuestra autoestima y protegerla de los daños que puede sufrir a lo largo de la vida es a través del autocuidado, queva asociada a un sentimiento de amor propio y a una idea de sabernos merecedores de aquello bueno que necesitamos. Para poder valorar de qué manera podemos autocuidarnos necesitamos tener un conocimiento profundo de nosotros mismos, sin responder a expectativas ajenas, sino propias.
El bienestar físico y psicológico empieza por saber cuidarnos. Si alcanzamos unos niveles adecuados de autocuidado obtendremos un refuerzo de nuestra autoestima. Por eso nos tenemos que proponer invertir en nosotros y nosotras, en nuestra salud y bienestar.
No existe una fórmula mágica de autocuidado, sino que hay tantas formas de autocuidados como individuos, sin embargo hay una serie de comportamientos que nos pueden beneficiar a todos, como son: llevar una buena alimentación, realizar actividad física, descansar adecuadamente, mantener una buena higiene… Pero hay otras formas de autocuidado particulares que dependerán de los intereses, el momento vital de cada persona y mucho más.
Destacamos algunos beneficios de los autocuidados:
- Mejora la productividad: aprender a decir no es importante, sobre todo a las cosas que no nos hacen bien, que nos roba un valioso tiempo para las cosas importantes…
- Mejora la autoestima: sacar tiempo para nosotros mismos, para mimarnos, cuidarnos y satisfacer nuestras necesidades, enviamos mensajes positivos a nuestra mente y a nuestro subconsciente, aumentando nuestra felicidad y autoestima. Todos necesitamos tiempo a solas con nosotros mismos. Y a veces a las mujeres, por ese rol de la sociedad de cuidadora, nos cuesta más sacarlo o nos sentimos egoístas por ello y no debe ser así. Todo tiempo para nosotras está bien invertido.
- Conocernos mejor: practicar el autocuidado requiere pensar en lo que realmente necesitamos, lo que nos gusta hacer, descubriéndonos a nosotros mismos, nuestras pasiones…
- Tendremos más para dar: cuando somos buenos con nosotros mismos no es un acto egoísta, sino que nos estamos regalando los recursos necesarios para estar bien y a su vez, poder ser compasivos con los demás.
Hay diferentes tipos de autocuidados: emocional, físico, intelectual, espiritual, social… y también tenemos que equilibrarnos para estar bien dentro de estos distintos aspectos de nuestra persona y nuestra vida.
Dentro de este autocuidado, cuidar nuestra piel para que luzca bonita y cuidada, nos proporciona una mayor confianza en nosotros mismos, a la vez que aumenta nuestra autoestima. Lo mismo con el cuidado de nuestro cuerpo. Por eso, cada vez que estamos apostando por cuidarnos también por fuera, buscando potenciar y cuidar nuestra belleza natural, estamos invirtiendo en bienestar, salud, autoestima y autocuidados. No te sientas mal por querer verte guapa o guapo, es natural, como ves, está científicamente probado que el autocuidado aumenta tu autoestima, con todo lo bueno que eso supone para tu vida.