Dentro de la medicina estética, la toxina botulínica, comúnmente conocida como bótox, es una de las sustancias más para la realización de diferentes tratamientos, con el objetivo de potenciar la belleza, eliminar arrugas y líneas de expresión gracias a la contracción muscular.
Es importante que la aplicación del bótox la realice un profesional titulado y especializado. Además, en nuestro centro médico-estético de Burriana realizamos una primera visita para conocer al paciente y realizar un estudio personalizado del rostro antes de tratar las zonas a mejorar.
Tras la aplicación del bótox en esa cita o en otra posterior programada entre la Dra. Encarna Sorribes y el paciente o la paciente, programamos una consulta de seguimiento que suele ser a los 15 días aproximadamente. Esta fecha es clave para ver cómo se ha asentado el producto en la zona o las zonas tratadas, ver el resultado final y la evolución del paciente. De hecho, si hay que hacer algún retoque esa fecha es clave, pues aunque a los 3 o 4 días los resultados se empiezan a apreciar, es a las dos semanas cuando los efectos han llegado a su estado máximo.
El bótox es una proteína que se posiciona, normalmente, entre las terminaciones nerviosas y el músculo. De este modo se consigue la paralización o disminución de la contracción del músculo.
Al salir de la consulta tras la aplicación del bótox es importante seguir una serie de recomendaciones para que el tratamiento sea 100% exitoso y que los efectos sean más duraderos:
- No masajear ni presionar en la zona infiltrada por lo menos hasta 24 horas después.
- No hacer deporte en las 24 horas siguientes a la infiltración.
- Evita tumbarte en horizontal durante las primeras 4 horas, para que no haya presiones sobre el rostro.
- No tener exposición solar directa, tampoco hacerse duchas calientes, ni ir a jacuzzis o saunas en las 24 horas siguientes.
- No consumir alcohol.
- Sugerimos gesticular exageradamente, realizando movimientos faciales en las zonas tratadas: fruncir el ceño, contraer la frente…), con el fin de ayudar a la distribución del producto de manera uniforme. Es especialmente útil en las 4 horas siguientes a su aplicación.
El efecto del bótox no es permanente, sino que los tratamientos con bótox son completamente reversibles, pudiendo recuperar el estado previo a la intervención en tan solo unos meses. Los resultados durarán en general unos 6 meses aproximadamente, momento en el que los efectos comenzarán a disminuir, pudiendo llegar a necesitar realizarse de nuevo el tratamiento en caso de que el paciente quiera mantener los efectos conseguidos. Es por ello que a los 4 meses se puede programar otra visita para mantener el efecto y no permitir que las arrugas reaparezcan. Cada paciente notará cuándo el movimiento regresa al músculo y con ellos las arrugas, pudiendo llamar para pedir cita. De hecho, con las reinyecciones repetidas los efectos del bótox permanecen más tiempo, pudiendo espaciar las sesiones.